La alegría inicial se desvanece. La sucesión de clubes hacen que me sienta desplazado; la música, la gente, no encajo en ese mundo y tampoco quiero hacerlo.
domingo, 3 de mayo de 2009
Sabbath
La alegría inicial se desvanece. La sucesión de clubes hacen que me sienta desplazado; la música, la gente, no encajo en ese mundo y tampoco quiero hacerlo.
Waking the Demon
domingo, 8 de marzo de 2009
Llanto y rabia, odio y dolor
Odio. Odio como me siento, odio lo que me pasa... No lo entiendo. No alcanzo a comprender el porqué de este dolor.
Me siento mal, me siento incompleto. Falta algo, algo que haga que me sienta bien. Pues cada día que pasa me parece igual que el anterior.
Perdiéndome cada vez más en mi dolor, mi tristeza y mi rabia. Esa rabia provocada por la carencia de algo, más bien de alguien. Que me haga sentir único, que me haga sentir especial.
Y aunque en mi interior pueda hallar refugio, es insuficiente. Porque estoy anhelante. Porque espero que ocurra algo que lo cambie todo.
Sintiendo la impotencia del arrinconado, y la desesperación del que se le acaba el tiempo. Con el dolor del que le han arrancado algo y se siente vacío. Con la rabia del que quiere cambiar y no puede. Con la torpeza del que tiene miedo.
Así me siento...
Bajo la lluvia infinita, Kroenen camina por sus calles. La desolación lo domina, pero ya el cielo llora por Él. Porque solo una vez su dolor le hizo llorar, pero era un dolor totalmente diferente. O eso cree.
Se lamenta, es un iluso, esperando siempre a que ocurra lo que desea en lugar de actuar.
Se odia a sí mismo por ello. Por su miedo para actuar, por su absoluta pasividad.
En el centro de la calle Kroenen despliega sus alas, se eleva hasta uno de los tejados.
Sabe que no está solo. En su ciudad hay alguien más...
domingo, 8 de febrero de 2009
Música
Música, porque a veces bastan unas notas, otras, unas letras para reconfortar el espíritu y desterrar las dudas de tu interior.
La música es el alimento del alma, y uno de los mayores placeres. Una buena canción es un gran antidepresivo, un estimulante, o una fuente de paz y calma. Las preferencias musicales, los gustos de una persona, dicen mucho de ella. Decir que uno es cerrado y poco tolerante con el resto de estilos es ridículo. Igual que con los géneros de cine, te gusta el que te gusta, y alguna que otra película de otro estilo, pero no por ello eres “cerrado o poco tolerante con el cine”.
Muchas canciones son una demostración de la técnica de sus autores, otras contienen mensajes cargados de sabiduría, y otras (las que más) albergan sentimientos y emociones; y si encuentras la que expresa lo que sientes, la que dice las palabras que eras incapaz de encontrar, quedarás prendado de ella.
Para mí, esas palabras fueron los siguientes versos:
“Nudos en mi vientre helado
cielo gris sobre el tejado,
doy mi vida por un beso,
que me aclare lo que siento”
duda que me cuestiona
el camino a seguir... ¡cuál!¡cuál!¡cuál!
y ahora que al fin lo he hallado
no sé qué elegir.
cielo gris sobre el tejado
doy mi vida por un beso
que me aclare lo que siento
¡cuál!¡cuál!¡cuál!¡cuál!
¡deja mi alma!¡yo aún puedo volar!
¡sentimientos!¡que quiero controlar!
¡he de estar solo!¡para poder acompañar!
cielo gris sobre el tejado
doy mi vida por un beso
que me aclare lo que siento
cielo gris sobre el tejado
doy mi vida por un beso
que me aclare lo que siento
¡lo que siento!
jueves, 29 de enero de 2009
Muerto
Muerto. Así se siente, eso es lo que ocurre, los sentimientos se desvanecen. El viento se los lleva, como a las hojas de otoño.
¿Muerto? No, en realidad moribundo, sus anteriores sentimientos han quedado reducidos a casi nada, substituidos por el vacío de una vida monótona, algunas veces ocupado por pequeños momentos de alegría.
Su alma se lamenta, se entristece por la carencia de esas sensaciones que tan feliz y derrotado le hacían sentir al mismo tiempo.
Ahora acaba de cambiar de entorno. Se marchó a otro lugar, aunque fue decisión suya, sabía que no era la correcta. La gente de este nuevo lugar se muestra afable con él, no son prejuiciosos, como él.
Tiene miedo. Miedo de perder a sus amigos, que no seguirán sus pasos y se irán lejos. Miedo de que quizás aquí alguien encuentre el sendero que, oculto entre zarzas, y tras una larga y difícil caminata, lleva directo a su corazón. Seguro que, de ocurrir, esa persona no sería, ni por asomo, mínimamente parecida a la que realmente desea, y la idea le aterra.
En su oscura ciudad interior, el bastión de su mente, donde la lluvia no cesa, y el sol teme presentarse, Kroenen contempla. Algunos dirían que no hace otra cosa. Se equivocan. Es lo único que le gusta hacer mientras medita. Le gusta la soledad, le gusta contemplar los edificios bajo el cielo gris oscuro. Y la lluvia lo relaja, mientras su abrazo lo aísla del exterior, centrándolo en sus pensamientos. Así es como le gusta estar cuando piensa. Nunca fue un hombre de acción. Es reservado. No habla mucho, pues todas las ganas de discusión que pueda albergar las apacigua hablando con su interior, el que es su otro yo.
Sabe que las personas se ganan con palabras, pero nunca encuentra las adecuadas. Palabras audaces con las que responder a comentarios ingeniosos. Y cuando conversa responde muchas veces con sarcasmos, o cortantes réplicas. Y los recién conocidos lo tratan con afecto, casándole dudas.
¿Es una falsa bondad? ¿O quizás apenan de él?
Tal vez crean que se trate de alguien tímido, con el que haya que mostrarse amable, para que se abra a los demás.
Que poco lo conocen...
Él es muy selecto, y pocos se ganan su confianza, menos aún, su aprecio.
